Cuento para niños de 4 a 6 años.


Título del cuento: El juguete preferido de Federico.

Descripción de cada personaje:

Susi, la maestra de la Escuela de San Benito, una jirafa muy elegante, alta, amorosa y muy responsable con su trabajo.

Lucía, una vaquita de pintas negras muy alegre y amigable.

Federico, un chacal de color marrón, muy honesto y exigente.

Narración.

Espacio donde se desarrollan las escenas.

Inicio:


En un lugar muy lejano de la ciudad de San Lucas había un hermoso bosque llamado “El Bosque Encantado”, rodeado de árboles y flores de muchos colores, en él vivían muchos animalitos.

Un día, los animales más grandes pensaron que era necesario construir una escuelita para que los animalitos del bosque tuvieran donde estudiar. Por lo que, construyeron una escuela, muy hermosa, rodeada de muchos árboles y flores, a la cual llamaron Escuela San Benito, que estaba a cargo de la maestra Susi, una jirafa muy alta y elegante, ella era amorosa y responsable con su trabajo.


A la Escuela San Benito asistía la niña Lucía, una vaquita de pintas negras muy alegre y amigable y el niño Federico, un chacal, muy veloz, honesto y exigente, que le encantaba jugar con los bloques de madera del salón de clases.

El salón era un lugar muy colorido, en el que los niños y las niñas aprendían y jugaban con muchísimos juguetes.

Desarrollo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un día, durante el recreo Lucía tomó del rincón de juguetes los bloques de madera para jugar.


Federico la miró, se acercó a ella muy disgustado, le quitó los bloques y le dijo ¡Los bloques son míos, solo yo puedo jugar con ellos!


Lucía se sintió un poco triste, pero no le dijo nada.


La maestra Susi observó lo que había sucedido, pero como era la primera vez prefirió esperar y no hacer nada por el momento.


Al siguiente día, Lucía volvió a tomar los bloques de madera para jugar, pero cuando Federico se dio cuenta, se  acercó a ella muy enojado, la empujó y le dijo ¡Te he dicho que los bloques son mi juguete preferido, solo yo puedo jugar con ellos!


Lucía se asustó muchísimo y empezó a llorar. 


A lo lejos del salón la maestra jirafa observó lo que había sucedido entre la vaca y el chacal, por lo que decidió acercarse y preguntar ¿Lucía cómo estás?, ¿Te sientes bien?


Lucía respondió ¡Un poco triste y asustada, niña Susi!


La maestra Susi, la miró y le dijo ¡Vamos hacer un ejercicio, vamos a respirar fuertemente y luego vamos a botar ese aire despacito, eso nos ayudará a tranquilizarnos!, luego, la abrazó, le secó las lágrimas que bajaban por sus mejillas y le preguntó ¿Cómo te sientes ahora?


La vaquita le contestó ¡Más tranquila maestra, ya podemos hablar de lo que sucedió!


Luego, Susi miró a Federico y le preguntó ¿Cómo te sientes Federico?


Él le respondió ¡Muy enojado niña Susi, Lucía tomó mi juguete preferido!


La maestra, miró a ambos y les dijo ¿Qué les parece si hablamos de lo que pasó? 


El chacal y la vaquita respondieron  ¡Estamos de acuerdo, vamos hablar!

¡Excelente!, dijo la maestra, esto va ayudar a que se sientan mejor y a solucionar la situación. Luego, preguntó ¿Qué sucedió entre ustedes, para que Federico decidiera empujar a Lucía?


Lucía respondió, ¡Niña Susi, yo estaba jugando con los bloques y de repente Federico se acercó, me empujó y me los quitó, también me dijo que solo él puede jugar con los bloques!


La niña Susi mira a la vaquita y le dice ¡Cuéntale a Federico como te hizo sentir eso!


La vaquita empieza a contar ¡Federico eso que hiciste no solo hizo que me asustara y sintiera miedo, sino que también me sintiera molesta, no tenías porque empujarme, ni tampoco quitarme los bloques que son de todos!


Después, de escucharla la maestra le dice ¡Gracias por compartir tus sentimientos con nosotros Lucía, ahora vamos a escuchar a Federico!, pero antes dime ¿Estás bien?


Ella responde ¡Sí, maestra!


Luego, Susi le pregunta al chacal, ¿Cuéntanos que paso?


Federico contesta ¡Niña Susi, los bloques son míos porque yo soy quien juega con ellos todos los días en el recreo!


Al escuchar, a Federico la niña Susi le dice, ¡Puedes contarle a la Lucía como te hizo sentir que tomara los bloques, a parte de lo enojado que te pusiste!


El chacal Federico vuelve a ver a Lucía y le dice, ¡Tú no tenías que tomar mis bloques, porque es con ellos que yo juego todos los días, ya que nadie juega conmigo y cuando te miré hacerlo me enojé y tuve miedo, porque ahora no tendría con que jugar, ya que los bloques es lo único que me gusta!


La maestra Susi mientras escuchaba lo que el chacal y la vaquita expresaban escribía en su cuaderno las notas lo que sucedió para buscar una forma de ayudarlos. Luego, de escucharlos les dice ¡Gracias por compartir lo sucedido!


Susi mira al chacal con una mirada dulce y le dice ¡Federico tú sabes que los juguetes del aula se deben compartir, no estuvo bien que empujaras a tu compañera!, también, le  preguntó ¿Empujar te va a ayudar a que Lucía no juegue con los bloques o más bien la vas a lastimar?


Federico miró a la maestra un poco triste y le dijo ¡No, más bien la lastimé!


Susi respondió, ¡Exacto mi querido chacal, por eso debemos ser amables con nuestros compañeros. Además, pedir las cosas con las palabras mágicas que hemos aprendido en la clase, por favor y gracias.


Luego, de escuchar a la maestra Federico le dice ¡Niña, pero en el aula hay más juguetes para que Lucía juegue, porque tiene que jugar con mis bloques!


Al escucharlo, la vaquita Lucía interviene y le dice ¡Federico, podemos hacer algo, como todos los juguetes son para compartirlos que te parece si somos amigos y jugamos juntos, no solo con los bloques, sino con los otros juguetes del aula!


Federico, muy contento brinca y le contesta, ¡Sí, me gusta la idea, ahora ya voy a tener una amiga!, luego, abraza a la vaquita Lucía y le dice a la maestra ¡Niña Susi, cuando me enojo es porque necesito un abrazo! 


Susi le contesta ¡Cuando se sientan tristes, enojados, con miedo o asustados, vamos a respirar profundo y a botar lentamente, cuando lo hagan y se sienten mejor vamos buscar hablar de lo sucedido, antes no! ¿De acuerdo? preguntó la maestra.


¡Sí, maestra!, respondió el chacal y la vaquita.


Luego, la niña Susi les expresa ¡Vamos a hacer el ejercicio, respiramos y botamos una vez, vamos de nuevo!, después, les pregunta ¿Cómo se sienten? 


La vaquita y el chacal le responden ¡Bien maestra!


Luego, Susi les dice, ¡Hay muchos juguetes en el aula que son para compartir y jugar juntos!, también les pregunta, ¿Si fuera Lucía la que juega con los bloques a Federico le gustaría que los compartiera con él o me equivoco?


Federico le respondió ¡Sí niña Susi tienes razón, si me gustaría que Lucía compartiera los juguetes conmigo, ya que ambos tenemos la necesidad de jugar!


Al escucharlo, Susi le dice ¡Exacto Federico, porque empujar a las personas es una forma de lastimar, ahora te pido que te disculpes con Lucía!


Federico, miró a Lucía y le dijo ¡Lucía me disculpas, mi intención no fue lastimarte, solo que no quería que jugaras con mi juguete preferido!


Lucía respondió, ¡Acepto tus disculpas y confío en ti, pero si te pido que no lo vuelvas a hacer, porque no me gustó que me asustaras y me empujaras!


Federico, le dijo ¡No lo volveré hacer, te lo prometo!


Luego, Lucía dice ¡Maestra, quería pedirle permiso para jugar con los bloques en los recreos!

La maestra Susi le contesta, ¡Claro, pero para que todos puedan jugar vamos a construir más bloques!, también  preguntó ¿Qué les parece, si juntos hacemos unos carteles que nos ayuden a recordar como actuar cuando algo no nos gusta?


La vaquita y el chacal contestaron muy alegres, ¡Sí, nos gustaría hacerlos!

Cierre:

Por lo que, un día la maestra Susi llevó al aula muchos bloques de madera para que sus alumnos no volvieran a pelear por los bloques y le pidió a Federico, a Lucía y a los demás animalitos que pintaran los bloques de su color preferido.

También, realizó con los animalitos diferentes carteles que colocaron en el aula para recordar que deben resolver los problemas sin violencia.

Después, de ese día Federico tuvo más bloques de madera para jugar y compartir con Lucía. También, descubrió que era mejor y más entretenido jugar en compañía.

Así, fue como Lucía y Federico ya no volvieron a pelear por los bloques y aprendieron a resolver los problemas sin violencia, a compartir y a jugar juntos.

Moraleja: Saber compartir y actuar sin violencia ayuda a aprender la importancia de solucionar conflictos sin acciones de violencia y disfrutar de la compañía de los demás.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario