Los seres
humanos crecen con la capacidad de comunicarse debido a que cada individuo
tiene características similares, pero para desarrollar esas características
requieren de un proceso de socialización, lo que les permite adquirir
habilidades para adaptarse a través de la convivencia y la adquisición de un
lenguaje, es así como los individuos van adquiriendo su propia identidad,
definiendo gustos, creencias y muy importante valores, esto quiere decir, que
gracias al lenguaje es posible convertirse un ser humano.
Con lo
anterior, es importante aportar que el infante comprende mucho más de lo que
puede expresar, conforme va creciendo, su vocabulario aumenta de manera
progresiva, dándose diferentes tipos de lenguaje no solo el verbal, sino que
también el no verbal, por ejemplo, se puede apreciar que cuando el niño esta
feliz, sonríe, brinca, juega y cuando se enoja se cruza de brazos, arrugando
su cara, haciendo una comunicación no verbal, por medio de una
expresión corporal, por ello se dice que “Mi necesidad de honestidad está
vinculada con mi identidad “chacaleante” que proviene del miedo a ser
rechazado, este es un recurso psico-social que “acoraza” mis sentimientos más
amables con el fin de no sufrir engaños…” (Núñez, 2022, p. 30), esto quiere
decir que culturalmente y biológicamente tanto el chacal como la jirafa son
necesarios y constituyentes de la identidad, ante esta realidad es necesario un
aprendizaje para que pueda existir un balance, entre el lenguaje de los
chacales y de las jirafas, para todo esto es importante comprender el cerebro
del sujeto, como aprende, que piensa y que siente, ayudando a destruir mitos y
logrando poner en práctica estrategias que le permitan al cerebro modificar
ciertas conductas, controlando su chacal interior por medio de habilidades de
la jirafa (empatía), para anteponer sus deseos y necesidades sin llegar a caer
en falsos satisfactores.
Se necesita que
exista una balanza entre la honestidad (chacal) y la empatía (jirafa), porque
al existir una danza entre ambas se generan acciones y verbalizaciones que
conducen a una comunicación sin violencia, dicho esto, Rosenberg propone las
siguientes estrategias para lograr dominar el lenguaje chacaleante:
- Guardar silencio, y salir del lugar si se mira que no se puede ayudar a mejorar las cosas.
- Escuchar los juicios propios sobre el otro.
- Buscar las necesidades ocultas debajo del conflicto.
- Acoger la aparición de nuevos sentimientos.
- Escribir como se puede satisfacer las necesidades.
- Hablar con empatía, mostrar los sentimiento y necesidades y formular petición (es).
- Ser empático y asertivo (me siento…, porque necesito...).
- Hablar desde el corazón, como pauta para la interacción y la introspección.
- Aprender a manejar las emociones que se presentan en el momento.
Cuando se
trabaja en el aula, es importante fomentar conexiones genuinas con las
necesidades que existen en los infantes, lograr que se logren expresar
asertivamente generando confianza y desarrollando habilidades blandas, enseñar
a los infantes a que lo que pidan lo hagan de manera clara y sin violencia, con
empatía y honestidad, controlando los sentimientos que en ese momento están
rodeando su mente y utilizando un lenguaje (LNE) para lograr satisfacer las
necesidades que se están presentando en el aula, ya que “Esto ayuda a disminuir
hostilidad, reducir el dolor y fortalecer las relaciones personales y
profesionales, respecto a uno mismo y con los demás” (Jiménez,
2019, p.24), de lo anterior se rescata, que cuando se aprende a dominar el
lenguaje del chacal con la utilización del lenguaje jirafa de una manera eficaz
y respetando el derecho de los demás, se logra la comunicación sin violencia,
donde los sujetos logran defenderse sin agresión frente a las conductas poco
razonables de los demás, por lo que es necesario comprender que el chacal nunca
se le puede quitar del interior al sujeto, pero si se puede enseñar a manejarlo
y autorregular las emociones que se presentan, logrando a través de la empatía
resolver los conflictos, por medio del lenguaje jirafa, aprendiendo de cada conflicto
y conectando con las emociones, adaptándose siempre a la realidad cambiante
para el logro de relaciones pacíficas.
Si se logra estimular en la educación un manejo de las emociones, en la cual los párvulos por medio de estrategias didácticas logren aprender a conocerse así mismos y sus necesidades, van alcanzar una armonía entre el lenguaje chacal y la jirafa, logrando una comunicación sin violencia.
Por ello, es necesario reforzar estructuras para
lograr comunicarse efectivamente y desarrollar un lenguaje sin violencia,
generando conciencia desde la primera infancia para convivir en paz, porque la
comunicación permite configurar una personalidad. Cabe destacar que para
enseñar es necesario conocer el modelo mental adecuado a la materia que se
aprende, el perfil emocional de quien aprende y sus motivaciones, donde un
ambiente positivo en lo verbal y lo no verbal, y con integración hacia las
personas se potencie el funcionamiento del hemisferio izquierdo liberando
endorfinas placenteras que refuerzan la conducta, entonces la experiencia de
haber aprendido resultará motivadora y estimulante, todo ello se conoce como
motivación intrínseca, logrando en cada sujeto una modificación de conducta
para el logro de una comunicación sin violencia.
Figura 5: Pautas para la interacción.
Fuente: Adams, Y. (2023). Pautas para la interacción. [Infografía]. Elaboración propia.

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